PREMIO ARNOLDO GABALDÓN
del 15 de junio al 31 de octubre de 2021 (PRORROGA)
en el área de Física
ACFIMAN
ensayo
SEPTIEMBRE–OCTUBRE, 2018
Reinventar a Venezuela
Lo que se Requiere para un Cambio Verdadero
Javier B. Seoane C.

Javier B. Seoane C. es profesor de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad Católica Andrés Bello.

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Nos preguntamos por la educación para la democracia en la Venezuela del presente. Decía José Ortega y Gasset que los seres humanos carecemos de naturaleza, que somos historia. Arrojados al mundo con nuestro nacimiento, nos encontramos, a medida que nos hacemos mayores, con objetos que han sido el resultado del accionar humano en el tiempo. Con cada generación comienza de nuevo la empresa humana, pero nunca se trata de un comienzo ex nihilo, desde la nada, en el vacío, sino de un comienzo en determinadas condiciones que nadie elige. Cada generación tiene que hacer su propia historia bajo condiciones heredadas que la marcarán, que al mismo tiempo limitarán y habilitarán el desarrollo de sus posibilidades. La suma de esos objetos y condiciones es la historia que somos.

No hay una naturaleza humana, determinada y fija, programada genéticamente de una vez por todas. Hay una condición humana histórica que se plasma en modos diferenciados en cada uno de nosotros. Cada uno está condicionado, limitado y habilitado a la vez, por dos programas que nos anteceden y constituyen: uno biológico y otro cultural, más o menos abiertos según las circunstancias.

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COMENTARIOS
Aker
21/11/2018
Comparto la gran mayoría de los criterios esbozados por el autor (Javier B. Soane C.). Excarvar en nuestra conformación histórica de país para entender nuestra realidad económica, política y sociocultural actual es una clave esencial para plantear alternativas de solución. Entender que el "rentismo" es la expresión de una conformación idiosincrática de un ser pasivo, dependiente y, por consecuencia, anhelante de un caudillo, me resulta un acertado diagnóstico. Entender que esa conformación se inicia en el proceso de la conquista me resulta igualmente un acierto. La terna del individio (dimensión biológica), el Yo (dimensión psicológica), y la Persona (dimensión sociológica), fue un descubrimiento que agradezco y que utilizaré en adelante. No podrá existir república sin republicanos, no podrá haber democracia sin ciudadanos forjados para ejercerla, y ello pasa por dejar de formar ciudadanos pasivos para transformarmos en ciudadanos participativos y protagónicos, entendiendo esto útlimo en un sentido distinto al instrumentalizado recientemente, y nuestras estructuras e instituciones (empezando por la educación) deben obedecer a este fundamento como si de un mandato vital se tratara.
Pepito
17/11/2018
He visitado Venezuela como experto de organismos internacionales y he seguido sus reciente historia. Una historia que se presenta fuera y dentro como un enfrentamiento entre buenos y malos (cada uno decide quien es el bueno o el malo). Mi impresión siempre fue que el problema era mucho mas profundo como explica el autor. Mi impresión (externa pero relativamente experta) es que este artículo es un muy buen analisis.
La parte final, la de las soluciones, me parece perfecta pero me surge una gran duda...¿quién le pone el cascabel al gato?
manfred.nitsch@t-online.de
17/11/2018
Ciudadanía sería una buena alternativa al mesianismo caudillista. Y cuidado con la familia como celula de la Sociedad; mejor: individuo con solidaridad, libertad y amor - sin mascara, sea dentro o fuera de la familia biologica tradicional.

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