ENTREVISTA
SEPTIEMBRE–OCTUBRE, 2021
CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN
VOL. 5, NÚM. 5, PÁGS. 1–9

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Innovación y Crecimiento Económico en Tiempos de Crisis Climática
Una charla con Martin Fransman

Esta entrevista fue realizada por Javier Toro.

Martin Fransman1 es profesor emérito de Economía en la Universidad de Edimburgo. También es autor del libro Innovation Ecosystems: Increasing Competitiveness.

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¿Qué es la innovación, y por qué es importante? ¿Desempeña la innovación el mismo papel en las sociedades no capitalistas que en las capitalistas?

A nivel general, la innovación consiste en hacer cosas nuevas. Pero eso es muy general. Para una definición de trabajo, la mejor es la dada por Joseph Schumpeter, y seguida por organizaciones como la OCDE. En esencia, Schumpeter decía que la innovación tiene que ver con cuatro cosas. La primera es que la innovación tiene que ver con nuevos productos y servicios. La segunda es que la innovación tiene que ver con nuevos procesos y tecnologías. La tercera es que la innovación tiene que ver con nuevas formas de organizar a las personas y las cosas. Y, por último, la innovación tiene que ver con nuevos mercados, nuevas formas de comercialización y nuevos modelos de negocio. Esta es una definición muy aproximada. Y cualquier cosa que entre en una o más de estas categorías es innovación. Ahora bien, ¿por qué es importante? La respuesta es simplemente que la innovación es el principal motor del cambio, no solo económico, sino también social y político. Sabemos que las sociedades y las economías no son estáticas, siempre están cambiando. Y el principal impulsor del cambio es la innovación. Por eso es absolutamente crucial y central. Por supuesto, no desempeña el mismo papel en las sociedades no capitalistas porque los determinantes de quién hace qué y cómo lo hace son diferentes en esas sociedades. Las sociedades capitalistas funcionan de manera diferente a las sociedades no capitalistas. En general, la forma en que está estructurada una sociedad y quién tiene el poder en esa sociedad influirá obviamente en la forma en que se produce la innovación y en el tipo de innovación que se produce. En las sociedades capitalistas, quienes poseen y controlan los medios de producción tienen un papel determinante en el tipo de innovación que se produce. Si pensamos en las sociedades de cazadores-recolectores de la selva amazónica o de algunas zonas de África, nuevamente existe una estructura social muy diferente y, por tanto, la innovación adopta una forma distinta en cada una de esas sociedades.

¿La innovación siempre conduce al crecimiento económico en las sociedades capitalistas? ¿Cómo conduce la innovación al crecimiento?

En la actualidad existe un mantra —una regla empírica, una forma de pensar sobre las cosas— sobre la innovación y el crecimiento económico que es la ideología dominante, si se quiere, a nivel mundial en este momento con respecto a esta cuestión. Es la base de la elaboración de políticas en todo el mundo. El argumento es el siguiente. En primer lugar, tenemos que crear innovación, tenemos que hacer que la innovación se produzca. Este es el primer paso. El segundo paso, a nivel agregado, es que a medida que se produce la innovación, aumenta la productividad. La productividad es simplemente producción por unidad de insumo combinado. Así que tomamos la producción total y la dividimos por todos los insumos, y si la productividad aumenta, eso significa que obtenemos más producción con los mismos insumos. Y en el tercer paso, si obtenemos más producción con los mismos trabajadores y maquinaria, etc., eso significa que el PIB (Producto Interior Bruto) aumenta. Y eso es crecimiento: crece la producción, crece la economía. Así que todo el mundo dice que lo fundamental es aumentar el PIB. Si vas al Fondo Monetario Internacional, si vas al Banco Mundial, si vas al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, el PIB es la medida clave para saber cómo está funcionando una economía. Esta es la ideología convencional, y está claro que la innovación desempeña un papel clave a lo largo del tiempo para impulsar el crecimiento. Ahora bien, lo que quiero señalar es que este mantra se ha vuelto obsoleto debido a la crisis climática. La crisis climática debe hacernos muy críticos con esta forma de ver el mundo. La razón es, sencillamente, que el PIB es solo el crecimiento de la producción total, es decir, no distingue entre los diferentes tipos de producción. La crisis climática nos dice que el tipo de producción es muy importante. En particular, hay una gran diferencia entre la producción basada en los combustibles fósiles y la no basada en los combustibles fósiles. Sabemos que la producción basada en los combustibles fósiles contribuye significativamente al calentamiento global y que va a acabar con toda la vida en este planeta. Por lo tanto, tenemos que distinguir entre diferentes tipos de producción. Tenemos que analizar de forma muy crítica el tipo de cosas que producimos y su impacto. Mi ejemplo favorito son los superyates. Todos los millonarios tienen superyates que cuestan, no sé, un millón o dos millones de dólares. ¿Qué sentido tiene eso? ¿Cómo contribuye eso a algo? Y la única razón por la que tenemos superyates es porque tenemos una distribución muy desigual de la riqueza y los ingresos. Quizá un PIB creciente no sea bueno para nosotros. No podemos asumir mágicamente que más PIB es mejor que menos PIB. Depende de lo que produzcamos. Entonces, tal vez no crecer sea mejor, o incluso un crecimiento decreciente sea mejor. Así que hay muchas otras cosas que tenemos que considerar que este mantra no tiene en cuenta. Tenemos que decidir cuál es el objetivo, qué queremos lograr. Y una de las cosas que debemos intentar lograr es reducir el calentamiento global. Y eso significa reducir los gases de efecto invernadero y todo lo que contribuye a los gases de efecto invernadero. Esa es una cosa clave. Y luego vienen otros objetivos. En mi opinión, un objetivo clave que también debemos tener es redistribuir el ingreso y la riqueza de forma más equitativa. La distribución desigual del ingreso que tenemos en los países y entre países es enormemente problemática y, en mi opinión, conduce a políticas problemáticas. Ahora, gente como Bolsonaro, en Brasil, no estaría de acuerdo con eso, y entonces eso se complica. Entre otros objetivos, hay otras personas que hablan de la felicidad. La felicidad debe ser un objetivo. La felicidad humana y el PIB no están bien correlacionados —el PIB per cápita sube, pero la felicidad no—. Entonces, la cuestión es que tenemos que pensar de forma mucho más específica a la hora de evaluar el valor de los productos. Deberíamos seguir midiendo el PIB, no digo que no debamos hacerlo, pero se necesita mucho más que el PIB. Confiar solo en el PIB, como hemos estado haciendo, es peligroso. Por supuesto, la elaboración de políticas se vuelve mucho más difícil, pero no tenemos otra opción. Si seguimos como hasta ahora, la humanidad se extinguirá.

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COMENTARIOS
Juan
09/09/2021
La comparación con los llamados países no capitalistas y aludir a sociedades o formas de organización social históricamente atrasadas saca del contexto el contenido del articulo. Si se entiende como no capitalistas (estrictamente hablando) a China y Rusia, enriquecería el análisis.

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