PREMIO ARNOLDO GABALDÓN
del 15 de junio al 15 de octubre de 2021
en el área de Física
ACFIMAN
entrevista
ENERO–FEBRERO, 2019
VIOLENCIA POLÍTICA Y CONFLICTO SOCIAL
VOL. 3, NÚM. 1, PÁGS. 1–8
El Problema de la Violencia en la Política
Una charla con Kimberly Hutchings

Esta entrevista fue realizada por Javier Toro.

Kimberly Hutchings es profesora de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Queen Mary de Londres. Su más reciente libro se titula Can Political Violence Ever Be Justified?

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¿Qué es la política? ¿Cuál es el propósito de la política?

Mi colega, Elizabeth Frazer, y yo, en nuestro libro Can Political Violence Ever be Justified?, que muy pronto aparecerá, definimos la “política” como aquello que está relacionado con: “ganar, asegurar, estabilizar, desestabilizar, desplegar o desafiar el poder para gobernar”. Esto se aplica a los contextos y actores estatales y no estatales, e incluye diversos tipos de mecanismos, desde los de la retórica hasta los de la violencia. Los propósitos de la política variarán según el sentido de cómo ellos estarán relacionados con las luchas de poder en muchos niveles diferentes, cómo involucrarán la cooperación y la rivalidad y cómo estarán involucrados con variados tipos de formas de poder dadas por sentado (tales como de clase, de raza, de género). En general, estoy convencida de que existe un vínculo inherente entre la política y el poder, pero seguiría a Foucault en ver al poder como extendiéndose a los niveles micro de la formación de los sujetos, así como también operando a un nivel macro para determinar quién gobierna, o quién está excluido de gobernar. Como feminista, concibo lo personal como algo político. Las relaciones de poder condicionadas por el género se manifiestan tanto en la vida cotidiana como en la alta política. La política cotidiana y la alta política tienen una variedad de propósitos. Ellos pueden estar relacionados con la preservación o la contestación de valores particulares, relaciones sociales, políticas o jerarquías. Pero, inevitablemente, también están orientados hacia el poder, en lo que tiene que ver con su capacidad para expresar, comunicar, controlar, cambiar agendas particulares. Esto puede no siempre estar relacionado con cambiar leyes o ganar elecciones, sino con cambiar formas de pensar y ver el mundo. De manera que, mi respuesta a la segunda pregunta tiene dos partes: primero, la política tiene muchos propósitos; segundo, la política siempre tiene que ver con el poder.

Según la evidencia histórica, ¿cuál ha sido la relación entre la violencia y la política?

Claramente, la violencia y la política siempre han estado relacionadas. La violencia forma parte del repertorio de la política. Hablando crudamente, podemos ver esta relación en las tradiciones del pensamiento “estatista” y “revolucionario”. Para los estatistas, se asume que el Estado tiene el deber y el derecho de usar la violencia para preservar el orden, tanto internamente para controlar a su propia población como contra los enemigos externos. Si se mira el trabajo de pensadores como Maquiavelo o Weber, allí se encuentra un vínculo que es dado por sentado entre la política, como el arte de gobernar, y las artes de mantener el orden público y de hacer la guerra. En las tradiciones revolucionarias, liberales, anarquistas y socialistas, a menudo se considera que la violencia es un aspecto necesario de la revolución. Locke hizo esta afirmación en relación con el derecho de los ciudadanos a derrocar violentamente a los tiranos, pensadores como Fanon lo hacen de una manera diferente cuando establecen que la violencia no es una cuestión de derecho, sino una necesidad para derrocar un orden social injusto. Sin embargo, también deberíamos examinar la cuestión en el sentido inverso. La violencia tiene una política: crea y refuerza las relaciones de poder a nivel interindividual y estructural. No se puede considerar como una herramienta, desvinculada de quienes la usan o de quienes son sus víctimas. Parte de hacer juicios sobre la violencia en la vida política requiere pensar en la violencia no solo en términos instrumentales, sino como si ella dependiera de las relaciones políticas entre las personas y como si fuera la creadora de estas, esencialmente las relaciones de subordinación entre perpetradores y víctimas, pero a veces también las relaciones de solidaridad entre los mismo perpetradores o entre las mismas víctimas.

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